martes, 22 de enero de 2008

Córboba - Parte II


Despues de recorrer La Falda y pasar unos días hermosos por esas zonas nos volvimos para Río Ceballos, otra vez a ver a mis parientes a quien ya extraño, pasamos demasiado tiempo sin vernos por los compromisos de cada uno. De vuelta chivita, mates y facturas... que rico.

Benja nos llamaba todos los días para ver cuando volvíamos se ve que el pendes estaba como loco por todas las cosas que hicimos. Veran anduvimos mucho en bici con él, fuimos a pescar, los video juegos y mucho más. Es un pendes divino. Lo queremos mucho a pesar de la distancia de kilómetros que nos separan.

El finde fue perfecto y el tío Armando nos convenció de ir para la zonas de las altas cumbres. Mina clavero nos esperaba así que partimos el martes muy tempranito para allá. Les puedo decir con sinceridad que los paisajes de la zona son de los mejores que hemos visto, paramos muchisimas veces a sacar fotos. Llegamos a Mina y nos quedamos en un camping muy prolijo y tranquilo bastante alejado de la locura de gente que había en la ciudad.
El camping tiene bajada al río así que despues de morirnos de calor fuimos a darnos un chapuzon, aguas critalinas y tibias (algo raro) que bajan desde la montaña. Algo precioso.
Por suepuesto luego de esto fuimos al centro a comer, en 14 días de camping solo cocinamos una vez. Luego cuando volvimos nos acostamos, algunos refusilos iluminaban el cielo, obvio que no lo dimos bola y a la carpita. A eso de las dos de la mañana se venía el cielo abajo, una tormentita que mama mía! Muchisima agua, pero por suerte solo se mojaron un par de cositas. A la mañana siguiente el Río Mina Clavero estaba de bote a bote llenito de agua, y no pudimos volver a meternos así que fuimos a conocer Nono. Una pequeña ciudad que tiene un museo muy grande pero demasiado diverso. 20.000 piezas de cualquier cosa, regular. Solo para pasar un rato mirando.
El día siguiente emprendimos el regreso con la intención de pasar por Bell Ville (la ciudad que fabrica muchaaaaaaaaasss pelotas) parece que allí inventaron el pico de la pelota, entonces esta lleno de fabricas con precios muy baratos. Lo más cómico de la ciudad es que tiene un equipo de fútbol que se llama River pero adiven qué, la camiseta del club tiene los colores de Boca. Pasamos la noche allí, y al día siguiente salimos de vuelta, el viaje fue algo caluroso, en un momento nos encontramos en Alta Gracia, cuna del Che, asi que decidimos ir al museo del Che, por supuesto, lindo pero algo pobre sólo hay algunas cositas que pertenecieron a él y muchas muchas fotos.
Llegamos a Luján como a las 6 de la tarde, y los perros saltaban de emoción. Mamá nos esperaba con helado, por suerte con el aire prendido, estabamos calcinados...
Ya en casita que lindo viaje!

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